Nuestra gente

Rogelio Osorio nació en la vereda el Crucero de Manzanares hace 69 años; pero así no lo conoce nadie, cariñosamente le dicen centavillo. Cuenta que el apodo viene de su padre que le pedía centavos al padre de él, deme un centavo, deme un centavo y entonces lo pusieron centavillo; apodo que heredaron todos sus hijos. Estudió hasta quinto de primaria, recogía cacota en las fincas con su papá desde los 14 años y la vendía en el pueblo, luego hizo labores del campo y  se dedicó al cambalache: cambiaba grabadoras, equipos, despulpadoras, motores, televisores. Hace 30 años se fue de Manzanares para Pijao y luego para Bogotá y en la universidad Area Andina con su carro y una máquina capuchinera antigua italiana que puede tener 100 años, vendía en las afueras de la Universidad: maizena, tinto, pintadito, agua panela con queso, capuchino, huevos al vapor. Hace 20 días regresó a su tierra natal y vende por las calles lo mismo, por la pandemia la universidad no trabaja y le tocó reinventarse y la oportunidad de regresar.Una anécdota que recuerda una juez recien llegada a Manzanares estaba en un balcón conversando con el concejal Jesús Marulanda y le dijo ese que viene allá no es alias centavillo, y el concejal respondió ese si es pero no alias eso es para delincuentes, cariñosamente le decimos así y es muy trabajador y cambalachero.

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